
Una dignificación diaria de cada persona concreta exige nuevas actitudes; nuevos esquemas mentales; nueva jerarquía de prioridades:
Por ej…
1. Poner a la persona concreta, sus derechos individuales, su dignidad inviolable, por encima de toda ley deshumanizada; por encima de todas las ortodoxias doctrinales; por encima de todas las patrias y patriotismos abstractos y retóricos; más allá de todos los intereses de partido, clase social, secta religiosa, empresa financiera o grupo ideológico.
2. Saber acoger a toda persona singular y concreta con independencia de su credo, de su raza, de su nacionalidad, de su sexo, edad y profesión. Simplemente por ser persona, ya tiene suficiente categoría, rango y dignidad, para la acogida respetuosa, amable y digna.
3. Saber escuchar a toda persona concreta, con independencia de que comparta o discrepe de nuestras ideas, creencias y opiniones.
4. Saber ayudar a toda persona necesitada, con independencia de que la ayuda prestada sea material, intelectual o espiritual. Lo único que cuenta es su problema y nuestra capacidad concreta de aportar alguna solución.
5. Saber respetar la identidad personal y cultural de toda persona. Lo decisivo es dialogar, intercambiar puntos de vista convergentes y divergentes. Lo importante es no imponer a nadie nuestras ideas; nuestras convicciones; nuestra escala de valores o nuestras opciones preferenciales.
6. Saber sacar de nosotros y de los otros lo mejor que llevamos dentro: la alegría y buen humor, la generosidad, la creatividad, la sinceridad y buena fe, la autoestima, la autocrítica, la autoexigencia, la autosuperación, la automotivación; la independencia económica, intelectual y espiritual; el autoprotagonismo de nuestro destino; la liberación de nuestros miedos, prejuicios, egoísmos mezquinos; inmadureces e infantilismos.
Quien haga de nosotros una persona adulta y madura; plenamente libre y responsable; plenamente rebelde e insumisa a toda mentira, hipocresía y falsedad; a toda injusticia y crueldad; a toda esclavitud y obediencia ciega; a todo fanatismo y dogmatismo; sectarismo y clientelismo; comportamiento irracional, innoble e indigno, incivilizado e inhumano, será nuestro mejor amigo; nuestro mejor educador; nuestro mayor bienhechor; nuestro dignificador más grande y verdadero.
Más allá de lo que vemos y percibimos se encuentran formas no visibles que influyen en el mundo sólido. Tania Conde, Clarividente, consejera espiritual, especialista en problemas psico-espirituales; amor, ansiedad, sentimientos, roturas de pareja, familia, hijos, religión, depresión, miedos, etc... y todos los problemas que se derivan de una patología psicosomática. Con ella encontrarás todo lo que buscas y solucionarás, todas tus dudas. Tania Conde, te ayudará a encontrar tu espiritualidad dormida....